El Arte de los Rosarios: una tradición italiana

Loreto es una ciudad situada en Italia central que se conoce en todo el mundo cristiano por el Santuario de la Santa Casa. Considerada como una de las cunas de la artesanía italiana, es aquí donde nacen nuestros rosarios.

Aunque parezcan objetos muy simples, los rosarios son fruto de una manufactura y artesanía secular. El arte de los rosarios ha sobrevivido durante siglos gracias a la tradición matrilineal, cuyas técnicas de manufactura son heredadas de madre a hija. Por tanto, este oficio fue y sigue siendo prerrogativa de las mujeres. En Loreto esta tradición sigue existiendo.

A las mujeres que dedican toda su vida al arte del rosario se les llama “incatenatrici”, que se podría traducir como "encadenadoras", por que literalmente ellas "encadenan" las cuentas creando así las sartas del rosario. Hacer un rosario requiere mucha paciencia, habilidad y tiempo. Nos han contado que incluso las más expertas no hacen más de 4-5 rosarios por hora.

ESTRUCTURA Y TÉCNICA

Un rosario clásico tiene 59 cuentas: 53 de ellas son los “Avemarías”, organizadas en cinco “decenas”, más el grupo de 1+3+1 cuentas que forma parte del segmento colgante que termina con un crucifijo. Las restantes 4 cuentas de la corona son los “Padrenuestros”. Algunos de nuestros rosarios en Plata de ley 925 lucen unas preciosas cuentas "Padrenuestro" con las famosas cuatro Basílicas Romanas. 

Antiguamente se utilizaba la cuerda para hacer los rosarios, cuyos nudos formaban las cuentas. A partir del siglo XII, el diseño y la función del rosario cambió: se empezaron a utilizar otros materiales, como por ejemplo la seda y las perlas, y además de ser un objeto religioso, se convirtió en una pieza de joyería. La aportación más grande ha sido sin duda la nueva técnica utilizada para crear rosarios de metal, que en italiano llamamos “incatenatura”.

Actualmente, son muy populares los rosarios en metal, Plata y Oro. Cada rosario está compuesto por cuentas, alfileres con ojales, una medalla central y un crucifijo. Las cuentas “Avemaría” están enlazadas por medio de los alfileres, que son simplemente unos segmentos de alambre de dos centímetros mínimo, de dureza media, modelados en forma del signo de interrogación. Dicha forma se obtiene doblando el alambre con una pinza con puntas llanas. 

Para asemblar una decena hay que enhebrar la cuenta en el alfiler, modelar la punta recta para formar otro ojo, al que se enlaza el siguiente alfiler, y así hasta que la decena esté completa. Las “Padrenuestro” están conectadas a las decenas con un segmento de cadena roló largo mínimo tres eslabones. El último paso consiste en unir todos estos elementos: la corona, la medalla central y la parte colgante del rosario con el crucifijo. 

LAS LÁGRIMAS DE JOB

Uno de los materiales más tradicionales para fabricar las cuentas del rosario son las “lágrimas de Job”. Se trata de semillas de la planta Coix lacryma-jobi, de la especie de las gramíneas, que tienen forma de lágrimas. El nombre Job se debe a que este personaje bíblico sufrió inmensamente por culpa de Satanás.

Esperamos que esta lectura te haya gustado tanto cuanto a nosotros nos gustó escuchar a nuestras artesanas.