El significado y el uso de las medallas religiosas más populares

Colgadas al cuello o como colgantes en una pulsera: de una forma u otra, las medallas religiosas son una constante en la vida de la mayoría de los cristianos. Si aún no tienes la tuya, hojea nuestra selección para encontrarla.

Generalizada ya en la antigüedad clásica, la costumbre de ponerse una medalla devocional se difundió rápidamente en el cristianismo primitivo y sigue existiendo a día de hoy. Muchas medallas están ligadas a episodios milagrosos y, una vez bendecidas, se convierten en un objeto de fe aún más preciado.

Las medallas religiosas suelen representar a Santas, Santos, así como eventos memorables de la historia del cristianismo.

¿Por qué llevamos las medallas de los santos?

Es muy usual para un fiel llevar la medalla del propio patrono o del santo cuyo patronato aprecia.

Por ejemplo, para tener un embarazo fácil, una mujer puede llevar la medalla de Santa Ana o San Gerardo; quien conduce a menudo se sentirá más protegido con la medalla de San Cristóbal, el patrono de los conductores; para encontrar las fuerzas ante una enfermedad grave, se puede recurrir a la medalla de Santa Catalina o de San Peregrino. Las opciones son muchas.

Por otra parte, es habitual llevar las representaciones de una de las apariciones marianas, como Lourdes o Fátima. También son muy amadas las medallas de los Sacramentos, que se convierten en significativos regalos de comunión, detalles de bautizo o confirmación, para regalar a los protagonistas de la ceremonia o a los invitados.

Las medallas religiosas más populares

Medalla Milagrosa

Encontrarás todo sobre la historia y el significado de la Medalla Milagrosa en este artículo dedicado.

Medalla de San Benito

Diseñada y acuñada por primera vez en 1880 en Montecasino, con ocasión del 14° centenario de nacimiento de San Benito, la medalla es famosa por su compleja y misteriosa simbología. Pincha aqui para descifrarla.

San Cristóbal

La medalla presenta al Santo eremita que, gracias a su enorme altura, vadeaba ríos turbulentos para transportar a los peregrinos a la orilla opuesta. San Cristóbal es el patrono de los conductores y motoristas. Se invoca contra una muerte subitánea.