Los milagros de San Antonio

Por su don de predicador, su índole humilde y su misticismo, Antonio de Padua supo propiciarse el afecto de la gente, que le bautizo como “martillo de los heréticos”, “taumaturgo” y “santo de los milagros”. Aquí te contamos algunos de sus prodigios más famosos.

5 milagros de San Antonio

1. El milagro del avaro

Encontrándose en el entierro de un hombre muy acaudalado, Antonio exclamó que no se podía enterrar en un lugar consagrado a un muerto sin corazón. Así, para sacar de duda a los asistentes, fueron llamados los médicos para averiguar si el Santo decía la verdad. Cuál fue la sorpresa de todos cuando se descubrió que efectivamente el difunto no tenía el corazón, el cual fue encontrado dentro del cofre con todas sus riquezas.

2.  El milagro de Ezzelino da Romano

Ezzelino da Romano — gibelino de la homónima facción política que en aquellos años respaldaba al emperador del Sacro Imperio Romano, enfrentándose al Papa — capturó algunos güelfos de la facción opuesta, amenazando su ejecución. Sin embargo, Antonio de Padua le intimó a Ezzelino que se convirtiera y así hizo el gibelino.

3.  El milagro de los peces

Llegado a Rimini para predicar contra la herejía, Antonio fue recibido con total indiferencia por el pueblo. Se encaminó entonces hacia el río Marecchia, donde dirigió su predicación a los peces. Empezó con estas palabras: "Dado que vosotros demostráis ser indignos de la Palabra de Dios, he aquí que me dirijo a los peces, para más abiertamente confundir vuestra incredulidad.".

Millares de peces afloraron en la superficie del agua para escuchar las palabras del Santo. Es así que la gente de Rimini presenció el milagro. 

4. El milagro de la mula

“Cuando la mula se arrodille delante de la hostia consagrada” fue la condición dictada a San Antonio por el hereje que se negaba a convertirse a la fe verdadera. Para ganar el reto, el hereje dejó a la mula sin comida durante tres días.

Sin embargo, cuando llegó el momento y encontrándose ante la elección entre el forraje y la hostia la mula, arrodillándose, se decantó por la última.

5.  El milagro de la visión

En sus últimos días de vida, San Antonio se refugió en Camposampiero con la esperanza de recuperarse después de una larga enfermedad. El conde Tiso, su amigo y anfitrión del sitio, le construyó una pequeña celda en medio del bosque.

Una noche Tiso vio una luz muy potente desprenderse de la celda de Antonio. Pensando que se trataba de un incendio abrió la puerta y vió una escena conmovedora: San Antonio que, en éxtasis, tenía al Niño Jesús entre sus brazos.

La iglesia celebra este santo extraordinario el 13 de junio, que corresponde al día de su muerte.

Para saber más:

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