San Peregrino Laziosi: el Santo que protege del cáncer

Nacido en 1260 en una familia acomodada de Forlì, uno de los Estados Papales por aquel entonces, el joven Peregrino formaba parte del partido antipapal. Durante una revuelta y con el fin de limar asperezas, el Papa envió al Servita Felipe Benizi cual mediador. Este fue violentamente golpeado por el futuro santo, quien se arrepintió inmediatamente cuando el Servita le ofreció la otra mejilla. Este gesto sumamente cristiano impresionó tanto a Peregrino que pronto se convertió al Catolicismo y se juntó a la orden de los Servitas. Más adelante, su caracter fogoso e idealista lo llevó a conducir una vida extremadamente austera, consagrada a Dios, al rezo y al silencio.

SAN PEREGRINO: EL SANTO DE LOS ENFERMOS DE CÁNCER

Tan devoto y fervoroso era San peregrino que evitaba sentarse cuando lo judicaba innecesario. Sin embargo, a la edad de sesenta años contrajo una infección a la pierna derecha y, como sus condiciones empeoraron, su médico decidió amputar la extremidad infectada. Peregrino rezó toda la noche anterior a la operación y, con gran sorpresa de todos, se despertó completamente recuperado: no quedó ni un rastro de su enfermedad. Murió en 1345 con ochenta y cinco años de edad. 

El milagro de su curación trajo muchísimos fieles a él; aún en vida se convirtió en el Patrono de los enfermos de cáncer y otras terribles enfermedades. Gracias a su conversión al Cristianismo y a su fervor religioso, San Peregrino recibió la gracia divina y pudo recuperar su salud y seguir sirviendo a Dios, intercediendo por los necesitados que acudían a él.

Hoy en día, Peregrino Laziosi es el Patrono de los pacientes de cáncer. En sus representaciones suele tener su pierna infectada a la vista. Si buscas apoyo espiritual o quieres dar ánimos a alguien que está sufriendo, la medalla de San Peregrino es sin duda un regalo valioso para su recuperación.

MEDALLA DE SAN PEREGRINO >

ORACIÓN A SAN PEREGRINO

Oh San Peregrino, a quien llaman “El Hacedor de Maravillas”, por los numerosos milagros que obtienes de Dios para todos los que recurren a ti: tú que por muchos años padeciste una cancerosa enfermedad que carcomió tus tejidos y destruyó las fibras de tu ser, que tuviste alivio cuando todos los recursos humanos no te daban esperanza; tú que fuiste favorecido viendo a Jesús bajar de la cruz para sanar tu enfermedad, pide a Dios y a la Santísima Virgen la cura para estas personas a quienes ahora te encomiendo (diga el nombre de las personas enfermas). Ayudados así por tu poderosa intercesión, te pedimos nos ayudes a alcanzar la bondad y misericordia de nuestro Señor Jesucristo. Amén

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